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MAMITA TE PERDONO !!







Una madre le preguntó a su hijo, donde esta tu hermano? Y su hijo le respondió: todavía duerme mamá. La madre se arreglo y salió para el trabajo diciendo: hijo cuida bien de tu hermano, y el niño respondió: esta bien mamá. La madre le dijo: hijo, míralo que hay para comer y almuerzan junto con tu hermano. Y el hijo dijo: bien, mamá te amo, y su madre se fue a trabajar. Cuando la madre volvió en la tarde, le preguntó:







SIN PREGUNTAR NADA AL HIJO, ELLA TOMÓ EL CINTURÓN Y EMPEZÓ A GOLPEARLO, SIN LASTIMA ALGUNA, SIN PIEDAD. FUE TANTA LA GOLPIZA QUE HASTA INCLUSO LE ROMPIÓ LOS DIENTES, Y EL NIÑO TUVO QUE SER INTERNADO CON TRAUMATISMO CRANEOENCEFALICO.

Al llegar en su casa, arrepentida por lo que había hecho con su hijo, fue hasta la cuna, donde dormía el otro hijo, y ve que al lado de la cuna, había una CARTITA que
decía:

“MAMA, TOME LOS 50 PESOS QUE ESTABAN EN TU CUARTO Y COMPRE LECHE PARA MI HERMANITO PORQUE NO HABÍA TE ESTOY ESPERANDO ABAJO, PARA QUE COMAMOS JUNTOS, TE AMO AMA!!!”

Al leer aquella nota, la madre vuelve al hospital, le pide al medico para ver a su hijo, a lo que el medico la autoriza y ella ingresa a la sala donde estaba su hijo, y llorando comienza un breve dialogo:
HIJO, PERDONAS A TU MADRE? El hijo casi sin fuerzas para hablar le responde:

MAMA, cuida bien de mi hermanito, nunca le hagas lo que me hiciste a mi. NO TE PREOCUPES, YO TE AMO Y TE PERDONO…. MAMA TU PERDISTE UN HIJO, PERO DIOS SE GANO UN ANGELITO… (y luego el niño murió)




CADA 10 HORAS UN NIÑO ES MUERTO POR ALGUIEN DE SU PROPIA FAMILIA!!! SI ESTAS EN CONTRA DEL MALTRATO INFANTIL, COMPÁRTELO .!! A UN NIÑO, NIÑA O A UNA MUJER… NI CON EL PÉTALO DE UNA FLOR SE LE TOCA.

CARTA DE UN ESPOSO A SU ESPOSA, RECONOCIENDO SU LABOR DE AMA DE CASA.










Mi amor:

Hace dos días tuvimos una fuerte discusión. Yo había llegado cansado de los problemas del trabajo. Eran las 8:00 de la noche y lo único que quería era sentarme en el sillón a ver el partido.

Al verte te encontré agotada y de malas. Los niños estaban peleando y el bebé lloraba mientras tú lo tratabas de dormir.

Yo sólo subí el volumen de la tele.

–No estaría mal que me ayudarás un poco y que te involucrarás más en la crianza de tus hijos –me dijiste con cara de puchero mientras bajabas el volumen de la tele.

Yo enojado te contesté que “yo me pasaba todo el día trabajando para que tú pudieras quedarte a jugar en casa a las muñecas”.

La discusión se hizo larga. Tú llorabas de coraje y de cansancio. Yo dije cosas crueles. Me gritaste que ya no podías más. Te fuiste de la casa llorando y me dejaste solo con los niños.

Yo tuve que darles de cenar a los niños y alistarlos para dormir. Al día siguiente no habías regresado, tuve que pedir el día libre a mi jefe y quedarme a cuidar a los niños. 

Viví los berrinches y los llantos.

Viví el estar corriendo sin parar y no tener un momento ni para bañarse.

Viví el tener que preparar la leche, vestir a un niño y limpiar la cocina al mismo tiempo.

Viví el estar encerrado todo el día sin hablar con nadie mayor de diez años.

Viví el no poder comer tranquilo, sentado en una mesa y a mi tiempo por estar persiguiendo a un niño.





Viví el estar tan agotado física y mentalmente que sólo deseaba dormir por 20 horas seguidas pero tener que despertarme a las tres horas de haberme dormido porque el bebé estaba llorando.

Viví dos días y dos noches en tus zapatos y te puedo decir que ahora lo entiendo.

Entiendo tu cansancio.

Entiendo que ser mamá es una renuncia constante.

Entiendo que es más agotador que 10 horas entre tiburones empresariales y decisiones económicas.

Entiendo la tristeza de que renunciaste a tu profesión y a tu libertad económica por no perderte el estar presente en la crianza de tus hijos.

Entiendo la incertidumbre que sientes de que tu economía ya no depende de ti, sino de tu pareja.

Entiendo los sacrificios de no tener tiempo de salir con tus amigos, hacer ejercicio o dormir toda la noche completa.

Entiendo lo difícil que puede llegar a ser sentirse encerrado cuidando niños y sintiendo que te pierdes de lo que ocurre afuera.

Hasta entiendo el enojo de que mi mamá critique tu forma de educar a nuestros hijos porque nadie va a saber qué es lo mejor para sus hijos que su propia madre.

Entiendo que al ser mamá llevas la carga más pesada de la sociedad. La que nadie reconoce, ni valora, ni remunera.

Te escribo esta carta no sólo para que regreses por que te extraño, sino porque no quiero que pase otro día más sin que te diga antes de acabar el día:

“Eres muy valiente, lo estás haciendo muy bien y te admiro”.

SE AMABLE SON TUS SERES QUERIDOS.





Hoy choqué con un extraño cuando caminaba.

- Disculpe Usted, le dije.

Él me dijo: - No, disculpe Usted, no la miré cuando venía. Ambos fuimos muy amables.

Continuamos nuestro camino y nos dijimos adiós.

Pero al llegar a casa, otra historia se desarrolló.

Esa misma tarde, mientras yo cocinaba, mi hija se paró muy firme por un lado, sin que yo me diera cuenta.

Cuando me di la vuelta, casi la tumbo.

¡Quítate de aquí, porque me estorbas! -le grité-.

Ella se fue con su corazoncito destrozado. No me di cuenta de lo fuerte que le grité.

Por la noche, cuando me acosté, una voz muy baja escuché que me decía:

Cuando hablaste con un extraño, fuiste cortés, pero con la criatura que amas, te portaste grosera.

Mira en el piso de la cocina, y encontrarás unas flores cerca de la puerta; esas flores, tu hija las escogió especialmente para ti; rosa, amarilla y azul, y se acercó

a ti silenciosamente para no arruinar la sorpresa.

Pero tú ni te diste cuenta de las lágrimas en sus ojos.

En este momento me sentí el ser más insignificante, y las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos. Lentamente fui al cuarto de mi hija, y me arrodillé al borde de su cama; -"Despierta cariño, despierta chiquita", -le dije-.

-Estas flores..., ¿las escogiste para mí mi amor?

Ella se sonrió, y dijo: -"Las encontré cerca de un árbol, y las recogí, porque sabía que te gustarían, especialmente la azul".

Le contesté: -"Hija, discúlpame por la forma en que te traté en la tarde, no debí gritarte de esa forma".

Ella me contestó: -"Mamá, no te preocupes, te quiero de cualquier manera".

-"Y yo a ti corazón y me encantaron tus flores, especialmente la azul", -le contesté-.

Tengamos en cuenta, cómo tratamos a nuestros seres queridos, sin importar sus edades...

Alguien siempre pensará en ti como un ejemplo a seguir. No l@ defraudes".

QUE ES UNA MAMA ?




¿QUE ES UNA MAMA?

Hace unos meses atrás, cuando recogía a los niños del colegio, otra madre, a la que cual conocía bastante bien, se me acercó.

Emilia estaba histérica, y muy indignada. "¿Sabes lo que tú y yo somos?" me preguntó.

Antes de que yo pudiera darle una respuesta, la cual, la verdad no sabía yo cual era, ella me empezó a contar la razón por la cual me hizo esa pregunta. Parece que ella recién venía de renovar su licencia de conducir en la oficina de tránsito del estado.

Cuando la oficial que tomaba los datos le preguntó cuál era su ocupación, ella no supo qué responder. Al percatarse de ésto la oficial que tomaba los datos le dijo: "¿A lo que me refiero, explicó la oficial, es a si trabaja usted, o es simplemente una...?"

Claro que tengo un trabajo, le contestó Emilia,  "soy una Mamá". A lo que la oficial respondió: "No ponemos mamá como opción, explicó la oficial, vamos a ponerle ama de casa", fue la respuesta enfática de la oficial.

Había yo olvidado por completo la historia, hasta que un día, a mí me pasó exactamente lo mismo, sólo que esta vez, en la oficina del ayuntamiento. La funcionaría era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura, y tenía un título muy despampanante que decía: "Interrogadora Oficial".

"¿Cuál es su ocupación?" me preguntó ella.

¿Qué me hizo contestarle ésto? No lo sé. Las palabras simplemente salieron de mi boca: "Soy una Investigadora Asociada en el Campo del Desarrollo Infantil, y Relaciones Humanas".

La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedó congelado en el aire, y me miró como si no hubiese escuchado bien.

Repetí el título lentamente haciendo énfasis en las palabras más importantes. Luego, observé asombrada cómo mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial.

"Me permite preguntarle", dijo la funcionaria, con un aire de interés, "¿Qué es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?"

Con una voz muy calmada y pausada, me escuchó contestarle: "Tengo un programa continuo de investigación (qué madre no lo tiene) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera). Estoy  trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas mis hijas).

"Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre está en desacuerdo?), y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad son más, como 24). Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo, y las remuneraciones, más que solamente económicas, también están ligadas al área de la satisfacción personal.

Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria, mientras completaba el formulario.

Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la puerta.

Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas del laboratorio: de 13, 7, y 3 años de edad. Arriba podía yo escuchar a nuestro nuevo modelo experimental en el programa de desarrollo infantil (de 6 meses de edad), ¡probando un nuevo programa de patrón en vocalización! ¡Me sentí triunfante! Le había ganado a la burocracia.

Había entrado en los registros oficiales, como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad, que sólo "una madre más".
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